¿El aprendizaje es algo trivial que se puede observar y medir con base en simples preguntas a propósito de unos contenidos cualquiera?
El proceso de aprendizaje tradicional, considero, destaca la memorización, la asociación, la prueba ensayo y error con refuerzo y repetición; si es así, la respuestas es que el aprendizaje es trivial y se puede medir a través de simples respuestas.
Sin embargo, en la actualidad el aprendizaje se basa en competencias, como lo muestra la reforma educativa (RIEMS). Así como también lo destaca Vargas en su lectura en la que distingue que la educación, por las condiciones y exigencias del marco neoliberal, debe desarrollar competencias a partir de aprendizajes significativos y situarlos en la realidad.
Dentro de esta realidad del proceso de enseñanza-aprendizaje sitúa a la “acción”. Porque es en la acción y no sólo en el pensamiento que el joven se apropia del conocimiento. De esta forma, sitúa al estudiante dentro de las posibilidades reales; es decir, articula los objetos de estudio, el conocimiento teórico; y los objetos socio-profesionales, la práctica del conocimiento, su aplicación al campo laboral.
El rescatar estos elementos y la propuesta el RIEMS, me permiten decir, que el aprendizaje no es trivial y mucho menos se basa en preguntas simples. El mundo actual, es un mundo globalizado, que requiere de hombres y mujeres emprendedores, con grandes habilidades y destrezas para desempeñarse acorde a las exigencias de los grandes adelantos tecnológicos. Además debe tener la capacidad de toma decisiones, de relacionarse con personas de diferentes culturas, de trabajo colaborativo, facilidad de palabra y otras herramientas que se las brinda sólo una educación basada en competencias. Sólo este tipo de educación le ofrece una asociación entre la reflexión teórica y la realidad social.